La arquitectura financiera de México atraviesa un momento de redefinición en el que la inclusión ya no se percibe como un gesto de responsabilidad social, sino como un pilar de competitividad macroeconómica. En el marco del Women Economic Forum Iberoamérica 2026, la discusión sobre el cierre de brechas de género adoptó un matiz estratégico con la participación de Elena Alti, SVP y CMO de Grupo Salinas, quien subrayó que la equidad es el motor real de una economía resiliente.
El diagnóstico de una brecha que limita el crecimiento
El panorama actual en México revela una disparidad que frena el potencial del Producto Interno Bruto. Según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, persiste una brecha de financiamiento para las MiPyMES lideradas por mujeres que supera los 4 mil millones de dólares.
Este vacío no es solo una estadística; representa proyectos estancados y una fuerza productiva que opera sin el respaldo institucional necesario. La estrategia de Banco Azteca en este contexto parte de un análisis crudo de la realidad: para generar prosperidad incluyente, es indispensable que el sistema bancario deje de ser un espectador y se convierta en un habilitador activo.
La escucha activa como metodología de negocio
Para Alti, la diferencia entre una campaña publicitaria y una estrategia de negocio real radica en el rigor del diagnóstico. La institución ha implementado una metodología basada en la escucha activa, transformando los datos en rutas críticas de acción.
Durante el panel “Invertir en Mujeres no es Tendencia, es Estrategia”, se enfatizó que la diversidad en los equipos profesionales no solo enriquece la cultura corporativa, sino que también permite comprender mejor a un mercado que demanda soluciones sofisticadas y personalizadas. No existen fórmulas mágicas, pero sí existe la disciplina de interpretar los insights para convertirlos en herramientas de movilidad social.
Hacia un modelo de banca con visión humana
El compromiso con la prosperidad incluyente se materializa en ecosistemas financieros que trascienden la mera transaccionalidad. La propuesta de valor de Banco Azteca, ejemplificada en productos como la cuenta de débito SOMOS, reconoce que la mujer emprendedora requiere un respaldo multidimensional.
En lugar de ofrecer productos genéricos, la banca debe integrar servicios que incluyan asistencia jurídica, acompañamiento psicológico y atención de salud, entendiendo que el bienestar integral es el cimiento sobre el cual se construye cualquier proyecto empresarial exitoso.
El liderazgo colectivo y el fin del aislamiento profesional
Finalmente, la participación en el WEF 2026 dejó una consigna clara para las mujeres profesionales en México: la importancia de construir redes de apoyo y visibilidad. Alti hizo un llamado a «levantar la mano» y romper con el mito de la autosuficiencia aislada.
La transformación económica de la región depende de que las organizaciones y las personas reconozcan que la equidad es una inversión colectiva en la que, si se generan las condiciones adecuadas, el beneficio se comparte.
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