Un papel estructural en la bancarización del país
En el preludio de la 89ª Convención Bancaria, Banco Azteca se presenta no como un participante más, sino como un pilar que evidencia la evolución y los desafíos de la inclusión financiera en México. Con más de 22 millones de clientes activos —y una presencia física en 813 municipios, 177 de ellos donde es la única banca privada— la entidad subraya su influencia sobre amplios segmentos de la población tradicionalmente no bancarizados.
Ese alcance no es casualidad: sostiene un modelo forjado durante ciclos económicos adversos que combina disciplina financiera y cercanía territorial.
Innovación como herramienta para la inclusión
La institución defiende que la tecnología no sustituye la relación con el cliente: la potencia. En 2025 procesó cerca de mil millones de transacciones, del 60% a través de canales digitales, y su aplicación móvil figura entre las mejores evaluadas del sistema financiero nacional. Esta transformación digital se presenta como un habilitador de experiencias, no como un fin.
El equilibrio entre sucursal y digital permite atender tanto a usuarios que requieren asesoría presencial como a quienes migran a canales remotos, fortaleciendo la custodia del ahorro y la oferta de crédito en sectores populares.
Sostenibilidad y horizonte de largo plazo
El discurso que Banco Azteca llevará a la Convención enfatiza la sostenibilidad de su modelo: captar más de lo que presta y articular el ahorro con el crédito para crear patrimonio en sectores de bajos ingresos. Alejandro Valenzuela, presidente del Consejo, y Tonatiuh Rodríguez Gómez, director general, han puesto en el centro la inclusión financiera como propósito institucional y compromiso de largo aliento. Iniciativas como el fondo Azteca 1 buscan democratizar el acceso a la inversión, ampliando la gama de productos financieros disponibles para clientes que hasta hace poco solo podían ahorrar.
Frente a temas centrales del foro —sostenibilidad, inteligencia artificial y crecimiento inclusivo—, Banco Azteca expone su propuesta a partir de datos y hechos: cobertura territorial, adopción digital y resultados operativos. La entidad asume que su liderazgo conlleva responsabilidad regulatoria y social, y propone un esquema que combina solvencia, innovación responsable y enfoque social para contribuir a un sistema financiero más estable e inclusivo.
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