Las profundas desigualdades que enfrentan los trabajadores migrantes en América del Norte se presentan como una realidad que refleja las fallas estructurales de un modelo económico que, durante décadas, ha priorizado la productividad por encima de la dignidad humana, destacó Alejandro Martínez Araiza.
Para el secretario general del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC), dichas carencias evidencian una deuda histórica que continúa sin resolverse.
Ante ello, el dirigente señaló que millones de trabajadores mexicanos que se desplazan hacia Estados Unidos y Canadá lo hacen impulsados por la precariedad laboral en su país de origen.
Sin embargo, advirtió que lejos de encontrar mejores condiciones, muchos terminan insertándose en esquemas de explotación, con salarios insuficientes, jornadas extensas y escasa protección laboral; aunque el líder sindical reconoció que lo mismo pasa en México peri con migrantes de otras naciones de Centro y Sudamérica.
Migración laboral, síntoma de una deuda estructural
En un diagnóstico, Alejandro Martínez Araiza advirtió que las reformas laborales recientes no han logrado modificar de manera significativa esa realidad.
Como ejemplo puso la reforma de 2019 que, aunque relevante en el plano normativo, no ha generado cambios tangibles en la vida cotidiana de los trabajadores, especialmente de aquellos que migran en busca de oportunidades.
De la misma forma, el secretario general del SNAC explicó que el fenómeno migratorio no puede analizarse de forma aislada de las políticas económicas regionales.
Y ante dicho escenario, dijo que la consolidación de un modelo basado en mano de obra barata ha propiciado que los trabajadores migrantes se conviertan en un eslabón vulnerable dentro de las cadenas productivas, donde tal situación, además de injusta, resulta insostenible a largo plazo.

Integración regional con enfoque en derechos
Alejandro Martínez Araiza también subrayó que el contexto político en Estados Unidos, particularmente durante la administración de Donald J. Trump, puso en evidencia la fragilidad de los derechos de los trabajadores migrantes.
Y agregó que las tensiones comerciales y migratorias reforzaron la necesidad de replantear la relación entre los países desde una perspectiva más humana y equitativa.
Asimismo, el dirigente puntualizó que la falta de representación sindical efectiva agrava la vulnerabilidad de dicho sector, toda vez que, muchos trabajadores migrantes carecen de mecanismos para defender sus derechos, lo que facilita abusos por parte de empleadores y limita su acceso a condiciones laborales dignas.
Por ello, para el líder sindical, el desafío radica en construir un modelo de integración regional que reconozca plenamente los derechos de los trabajadores, independientemente de su estatus migratorio, lo que implica no solo mejorar las condiciones laborales en México, sino también garantizar estándares mínimos en toda la región.
Finalmente, Alejandro Martínez Araiza sostuvo que el fortalecimiento de Norteamérica pasa necesariamente por atender las necesidades de quienes sostienen su economía desde las bases; ya que, alertó, sin justicia laboral para los trabajadores migrantes, cualquier proyecto de integración regional estará incompleto y condenado a reproducir desigualdades.
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