McDonald’s, de Arcos Dorados, decidió incorporar libros a su Cajita Feliz, una jugada que no parte del mercado editorial sino del comportamiento de consumo familiar.
En lugar de intentar cambiar el hábito desde cero, la marca se inserta en uno ya existente, la Cajita Feliz funciona como un ritual que atraviesa generaciones y que hoy conecta a padres millennials con sus hijos, por lo tanto el libro surge como una extensión de ese momento compartido.
“Lo que nosotros estamos buscando es el relacionamiento que tenemos con la familia y el bienestar. No nada más es el producto, es también un momento donde puedan compartir. Y el compartir para nosotros no es solo ese producto, también incluye la lectura infantil”, mencionó Jimena Rodríguez, Gerente de Comunicación y RRPP de la marca.
Millones de libros
Sin embargo, la estrategia no es nueva. Desde 2013 McDonald’s ha distribuido más de 25 millones de libros en América Latina y más de 380,000 ejemplares en México en los últimos dos años, de modo que para la marca esta acción puntual de marketing es parte de una plataforma sostenida, cuyo objetivo es escalar en volumen y frecuencia.
A nivel negocio, la Cajita Feliz es uno de los principales drivers de tráfico y lealtad para la marca, por lo que añadir libros amplía su valor sin alterar su esencia, así el producto deja de ser únicamente un incentivo para el niño y se convierte también en una decisión que el adulto puede validar con mayor facilidad.
“Queremos que el padre compre la Cajita Feliz y que pueda elegir entre recibir el juguete o el libro, y que de esa manera vayamos fomentando la lectura”, dice Rodríguez.
Fuente: Expansión






