Ilia Malinin, el joven prodigio estadunidense de 21 años, se repuso de un primer día complicado y se llevó el oro para su país en la modalidad por equipos, superando al japonés Shun Sato al ejecutar una maniobra que había estado prohibida en el patinaje artístico.
La pista de hielo de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 fue testigo de un momento que cambiará el patinaje artístico.
Aunque Malinin no ejecutó un programa perfecto en términos de purismo, su estratosférica nota técnica de 200.03 puntos resultó inalcanzable. El apodado «Dios del hielo» decidió arriesgarlo todo e incorporó en su rutina un backflip (mortal hacia atrás).
Cuando la llevó a cabó dejó atónitos a los jueces y al público. La ejecución fue tan impecable que Malinin logró aterrizar el salto sobre una sola cuchilla, una proeza técnica que nunca antes se había visto de forma legal en el escenario olímpico.
Logro
Entre los asistentes de lujo se encontraba el tenista Novak Djokovic, quien no pudo ocultar su asombro. El propio Malinin relató tras colgarse el oro: «Oí que, después de aterrizar mi voltereta hacia atrás, él tenía las manos sobre la cabeza. Es increíble».
El serbio, acostumbrado a las gestas épicas, se unió a la ovación de pie para celebrar un movimiento que desafió las leyes de la física.
¿Por qué el salto mortal hacia atrás estuvo prohibido?
Durante casi cinco décadas, el mortal hacia atrás fue el gran tabú del patinaje artístico. La Unión Internacional de Patinaje (ISU) lo vetó poco después de que Terry Kubicka lo realizara en los Juegos de Innsbruck 1976. El argumento principal era la extrema peligrosidad para la integridad física del atleta.
Fuente: Excélsior







