Colombia ha elegido presidente, pero el resultado deja al descubierto una sociedad profundamente dividida. El abogado y empresario Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta por un estrechísimo margen frente al candidato oficialista, Iván Cepeda. Con ello, el país gira hacia la derecha tras cuatro años de gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda de su historia.
Según los resultados preliminares, De la Espriella obtuvo el 49,6 por ciento de los votos, frente al 48,7 por ciento de Cepeda. La diferencia es la más reducida registrada en una elección presidencial colombiana y refleja la polarización que atraviesa buena parte de la sociedad.
El nuevo mandatario, de 47 años, asume el poder en agosto de 2026 y gobernará hasta 2030. Su llegada marca una ruptura con algunas de las principales políticas impulsadas por Petro, especialmente en materia de seguridad, paz, energía y papel del Estado en la economía.
Una victoria ajustada en un país dividido
«Colombia ha votado y difícilmente podría haber sido más ajustado», afirma a DW Kristin Wesemann, directora de la oficina de la Fundación Konrad Adenauer en Bogotá. «El país está políticamente dividido casi exactamente por la mitad». A su juicio, el verdadero desafío comienza ahora: gobernar un país profundamente polarizado y responder a las expectativas de seguridad, estabilidad económica y eficacia estatal.
La presidenta interina del Instituto GIGA de Hamburgo, Sabine Kurtenbach, llega a una conclusión similar. «Colombia sigue completamente dividida», señala. Lo que el país necesita ahora es «un presidente que trate de tender puentes y no profundice aún más la polarización», comenta a DW.
También la investigadora Viviana García Pinzón, del Instituto Arnold Bergstraesser de Friburgo, considera que los resultados muestran «la tensión tan fuerte que hay respecto a dos modelos de sociedad muy diferentes». La diferencia de apenas un punto porcentual demuestra que no puede hablarse de una victoria arrolladora, explica a DW.







