Es el peor estallido de disturbios civiles en Francia en años: alborotadores se enfrentaron con la policía, incendiaron autos, asaltaron edificios públicos y envolvieron en llamas un histórico ayuntamiento.
La violencia y los saqueos se exttenden por las principales ciudades durante protestas en todo el país.
Las autoridades informaron que unas 2.400 personas fueron detenidas durante el fin de semana y que miles de negocios resultaron dañados o saqueados. Los disturbios eclipsaron las manifestaciones contra el aumento del costo de vida y las malas condiciones en las escuelas, en las que cientos de miles de personas marcharon pacíficamente.
El presidente Emmanuel Macron denunció una “violencia descontrolada” por parte de “elementos insurreccionales de grupos radicales de extrema izquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes”.
Podrían producirse más protestas. Organizaciones de estudiantes de secundaria y universitarios convocaron a nuevas manifestaciones el jueves y el sábado. El grupo Coordinación Nacional de Estudiantes de Secundaria instó a los jóvenes a “salir a las calles” y respaldó la continuidad de los bloqueos y las protestas.
Un grupo de activistas que busca reactivar el movimiento de los “chalecos amarillos” de 2018 contra lo que consideran injusticias sociales también anunció manifestaciones en todo el país previstas para el sábado bajo el lema “Macron debe irse”.
Fuente: DW







