La capacidad de los trabajadores mexicanos para responder a las nuevas exigencias productivas se ha convertido en un asunto estratégico ante la transformación tecnológica y la integración económica regional.
En ese contexto, Alejandro Martínez Araiza, secretario general nacional del Sindicato Nacional de Alimentación y Comercio (SNAC), plantea que la certificación de competencias laborales debe ocupar un lugar relevante en la preparación de la fuerza de trabajo.
Según lo refiere el líder sindical, el desafío no se limita a incorporar herramientas digitales o automatizar operaciones; también implica reconocer los conocimientos que los trabajadores han adquirido durante años de experiencia y establecer mecanismos que permitan demostrar sus capacidades ante empleadores y sectores productivos.
La discusión cobra importancia en un mercado donde las necesidades empresariales cambian con rapidez.
Sin mecanismos adecuados de reconocimiento y actualización, las competencias de los trabajadores pueden no corresponder plenamente con los perfiles que demandan las industrias, incluso cuando existe experiencia práctica.

Entre la innovación tecnológica y las capacidades laborales
La automatización, la Inteligencia Artificial (IA) y la digitalización plantean nuevas exigencias para las relaciones entre capital y trabajo.
Desde la perspectiva de Alejandro Martínez Araiza, la certificación puede contribuir a que la modernización productiva incorpore las capacidades humanas en lugar de considerar la tecnología como un proceso separado de quienes la operan.
Entre los aspectos centrales de esta discusión destacan:
- Reconocimiento de habilidades: acreditar conocimientos y destrezas obtenidos mediante la experiencia profesional.
- Actualización de competencias: facilitar la adaptación de los trabajadores a nuevos procesos y herramientas tecnológicas.
- Movilidad laboral: generar referencias verificables que permitan reconocer capacidades en distintos sectores y mercados.
- Vinculación con las empresas: identificar diferencias entre las habilidades disponibles y las que requiere la actividad productiva.
El avance institucional de la certificación ofrece un indicador de su alcance; en junio de 2026, el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER) informó que el Sistema Nacional de Competencias (SNC) había superado los cuatro millones de certificados emitidos, con presencia en ámbitos que incluyen tecnología, energía, industria, seguridad, agricultura e IA.
Sin embargo, el volumen de acreditaciones también plantea la importancia de mantener mecanismos pertinentes para las necesidades de cada sector y de facilitar que los trabajadores conozcan las opciones disponibles para validar sus capacidades.
El T-MEC amplía la dimensión del debate
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026 sitúa estas necesidades dentro de una discusión económica más amplia.
La competitividad de México depende, entre otros factores, de la capacidad de sus sectores productivos para responder a las transformaciones de las cadenas regionales de suministro.
Durante las consultas nacionales sobre el acuerdo, la Secretaría de Economía realizó 30 mesas sectoriales y 32 estatales, con participación de representantes empresariales y actores de distintas regiones.
Para el SNAC y su dirigente, la certificación puede contribuir a fortalecer la posición de los trabajadores mexicanos en ese escenario.
No obstante, su potencial requiere que el reconocimiento de competencias se traduzca en oportunidades reales de desarrollo profesional, movilidad y participación en los procesos de modernización industrial.
La propuesta de Alejandro Martínez Araiza coloca así el desarrollo de capacidades en una discusión que involucra tanto la competitividad empresarial como las condiciones para que los trabajadores participen en los cambios de la economía.







