La digitalización de los servicios bancarios ha desplazado el epicentro de la delincuencia financiera desde la infraestructura técnica hacia el eslabón humano. En respuesta a métodos de engaño que integran inteligencia artificial, suplantación de identidad y extorsión remota, Banco Azteca incorporó a su portafolio la póliza Protección Riesgos Digitales, orientada a resguardar a los usuarios frente a pérdidas patrimoniales provocadas por técnicas avanzadas de ingeniería social.
Especialistas del sector proyectan pérdidas globales por cibercrimen cercanas a los 15,6 billones de dólares para 2030, donde los fraudes financieros concentrarán 442 mil millones de dólares. En el mercado mexicano, la vulneración de datos bancarios y el robo de identidad representaron un impacto de 17,400 millones de pesos en 2025, con cuatro de cada diez casos asociados a la suplantación de credenciales. Además, los reportes de identidad sintética mediante clonación de voz y video ya afectan a más del 60% de las organizaciones internacionales.
El factor humano en el centro del fraude contemporáneo
Cerca del 90% de los incidentes en el sistema financiero nacional ocurren cuando el usuario entrega contraseñas o autoriza transferencias bajo manipulación psicológica y presión de urgencia. Frente a este comportamiento delictivo, Banco Azteca implementó una estrategia de seguridad en capas, estructurada en tres niveles: programas permanentes de concientización, como Ponte Atento; controles directos en su aplicación móvil, para apagar tarjetas o resguardar fondos en La Bóveda; y sistemas de monitoreo transaccional en tiempo real.
De acuerdo con registros de la Condusef, entre enero y mayo de 2026 la institución registró 1,736 reclamaciones por posible fraude, cifra que representa el 5.1% del total nacional y confirma una reducción del 50% en las quejas respecto al mismo lapso de 2024.
Respaldo financiero frente al riesgo residual
Aun con protocolos preventivos y filtros biométricos, la sofisticación tecnológica deja un margen de exposición para el cuentahabiente. Para absorber ese impacto, la póliza desarrollada junto con Seguros Azteca cubre compras en sitios apócrifos, el robo de identidad y la extorsión digital vinculada al secuestro de dispositivos.
El producto ofrece una suma asegurada de hasta 45.000 pesos anuales mediante cuotas de 55 pesos mensuales o 600 anuales. Como rasgo diferenciador en el mercado, el esquema extiende su protección no solo a las cuentas de Banco Azteca, sino también a las tarjetas de débito y crédito que el usuario mantenga en otras instituciones del sistema financiero.
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