Sismos de 1985 y 2017 dejaron importantes lecciones para la construcción

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Sismos de 1985 y 2017 dejaron importantes lecciones para la construcción

Los sismos de 1985 y 2017 dejaron importantes lecciones para la construcción y evaluación de edificios en México.

Ambos eventos impulsaron cambios en la manera de entender el comportamiento de las estructuras. A partir de ello se incorporaron modelos de análisis más detallados, materiales de mayor desempeño y nuevas tecnologías.

Una de las principales enseñanzas es que la seguridad estructural no termina cuando concluye la construcción de un edificio.

El mantenimiento, el conocimiento de las condiciones del inmueble y las evaluaciones posteriores a eventos sísmicos forman parte de la seguridad durante toda su vida útil.

Así, un edificio no debería evaluarse solamente por su antigüedad o por haber resistido un terremoto previo. Su condición actual depende también de cómo ha sido mantenido, intervenido y de la manera en que responde ante nuevos movimientos.

La seguridad también depende de la prevención

Para los propietarios y habitantes de un inmueble, conocer estos elementos puede ayudar a cambiar la forma de entender la seguridad estructural.

Un edificio seguro no es necesariamente aquel que no se mueve durante un sismo. Tampoco basta con observar que no existen daños evidentes en acabados para concluir que la estructura se encuentra en buenas condiciones.

La evaluación debe considerar la respuesta del inmueble, sus características estructurales, sus antecedentes, las condiciones del terreno y, cuando sea necesario, el análisis de especialistas.

“La ingeniería sabe cada vez más sobre cómo se comportan los edificios y cómo intervenirlos cuando es necesario, pero las personas también debemos conocer nuestros inmuebles, participar en los simulacros, tener planes de evacuación y atender las medidas de seguridad. La prevención sigue siendo una responsabilidad compartida”, señaló Astudillo.

Para el mercado residencial, esta visión también aporta un elemento relevante: la seguridad estructural debe entenderse como un proceso permanente y no como una característica que se verifica únicamente al momento de entregar una propiedad.

A 41 años del sismo de 1985 y nueve años del ocurrido en 2017, la principal lección permanece vigente: conocer el inmueble que se habita, darle mantenimiento, contar con protocolos de emergencia y utilizar herramientas que permitan evaluar su comportamiento son parte de la seguridad frente a futuros sismos.

Fuente: realestatemarket.com.mx

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