Después de la sequía, Eduardo Ortegón Williamson apuesta por un Nuevo León más preparado

Facebook
Twitter
Pinterest
Después de la sequía, Eduardo Ortegón Williamson apuesta por un Nuevo León más preparado

La sequía de 2022 cambió la conversación sobre el agua en Nuevo León. El episodio dejó claro que el crecimiento urbano y la variabilidad climática exigen sistemas capaces de responder a escenarios cada vez más complejos.

La respuesta del estado ha sido una combinación de infraestructura y modernización operativa. Desde Agua y Drenaje de Monterrey, Eduardo Ortegón Williamson, su director general, ha planteado la seguridad hídrica como un reto que requiere ampliar las fuentes de abastecimiento, aumentar las reservas y aprovechar mejor cada litro que circula por la red.

Infraestructura para reducir la vulnerabilidad

Entre los proyectos más relevantes está el Acueducto El Cuchillo II, de aproximadamente 100 kilómetros, que permite incorporar hasta 6 mil litros por segundo adicionales al sistema metropolitano. Su infraestructura de bombeo y conducción aumenta la capacidad para trasladar agua hacia la ciudad y genera nuevas posibilidades de operación.

La Presa León suma otra pieza al esquema al incrementar la capacidad de almacenamiento. Para Eduardo Ortegón Williamson, la importancia está precisamente en contar con alternativas.

“Las grandes obras, particularmente El Cuchillo II, nos da una gran redundancia y flexibilidad operativa. Ahora tenemos una mayor capacidad para traer agua a la ciudad. La presa León nos aumenta considerablemente nuestra capacidad de almacenamiento”, señaló.

La estrategia también llega a municipios como García, donde se contempla concluir el anillo de transferencia, construir tres tanques de 10 mil metros cúbicos cada uno y conectar el Tanque García I con el Tanque Sobrevilla.

Una red que también necesita tecnología

La segunda transformación ocurre en la infraestructura existente. El Programa de Eficiencia Hídrica y la recuperación de Agua No Contabilizada buscan mejorar el funcionamiento de la red mediante sectorización, macromedición, micromedición, telemetría, análisis hidráulico y modulación de presiones.

La lógica es sencilla: para administrar mejor un recurso escaso primero hay que saber qué ocurre con él. Las herramientas de medición y monitoreo permiten identificar pérdidas, conocer el comportamiento de las tuberías y ajustar la operación.

Agua y Drenaje también ha desarrollado alianzas con empresas, instituciones académicas y organizaciones para incorporar tecnologías de medición inteligente y detección de fugas.

“Estamos mucho mejor preparados que hace 6 años para enfrentar los grandes retos hídricos como el crecimiento demográfico y la variabilidad climática”, afirmó Eduardo Ortegón Williamson.

La visión parte de una premisa cada vez más relevante: la seguridad hídrica no se resuelve únicamente construyendo más infraestructura. También requiere datos, eficiencia y capacidad de adaptación. Después de la crisis de 2022, Nuevo León busca que esa combinación sea la diferencia entre reaccionar ante la próxima emergencia y estar preparado para enfrentarla.

También te puede interesar: Ceremonia en Nueva York por los 25 años del 11 de septiembre

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Relacionadas