Uno de los peces más emblemáticos de México es la totoaba (Totoaba macdonaldi), también conocida como corvina blanca o cabicucho. Es una especie endémica del Golfo de California, el único lugar del mundo donde existe.
De hecho, es el pez más grande del Alto Golfo, ya que puede medir dos metros, pesa casi 150 kilos y vive hasta los 27 años. Tiene un enorme valor ecológico y cultural y es fundamental para las comunidades costeras de la región.
Por eso, cada 7 de octubre México conmemora el Día Nacional de la Totoaba, fecha en que se reconoce la historia de resiliencia, recuperación y esperanza de este pez, que si bien tuvo décadas difíciles —en las que luego de ser una pesquería que detonó la economía de la región pasó a estar en riesgo crítico por la pesca ilegal de su vejiga natatoria (órgano que ayuda al pez a controlar su flotabilidad y de exorbitantemente valor en el mercado negro asiático)— hoy es una especie protegida.
México la está regresando al mar, con acciones como:
1.- Vigilancia y protección. El Gobierno de México, a través de Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), Secretaría de Marina (Semar) y Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), mantiene operativos permanentes en el Alto Golfo de California para retirar redes de enmalle ilegales que afectan a la totoaba y a la vaquita marina.
2.- Nueva etapa legal y sustentable. A partir del 17 de enero de 2026 entró en vigor el decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el cual permite la exportación e importación de totoaba criada bajo manejo intensivo en granjas acuícolas certificadas como Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA). Cada lote deberá contar con trazabilidad total: etiqueta con código único de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), facturas, bitácoras y marcaje genético que garantice que proviene de cultivo, no de captura silvestre.







