Despertar México

Tecnología de reconocimiento

Las huellas dactilares para atrapar a criminales o a los inmigrantes ilegales está en el pasado para Estados Unidos 

Desde el 2011 ha estado trabajando en la Identificación de Próxima Generación (NGI, por sus siglas en inglés) el cual se encarga de reconocer los rostros.

Según la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EU pudo acabar el algoritmo y ponerlo a trabajar gracias a las cámaras de video, escaneo de licencias de conducir, pasaportes y otros documentos que contienen información.

Pero lo interesante es que dentro de estas operaciones participaron desarrolladores de aplicaciones de reconocimiento facial como la famosa FaceApp.

Y para poder terminar de pulir la  identificación de rostros el FBI hace uso de  fuentes externas que contienen fotografías como las redes sociales.

Teniendo de estas manera acceso a alrededor de 641 millones de imágenes de gente en el mundo.

De esta forma  el análisis de huellas dactilares fue la clave para que Estados Unidos identificara criminales o inmigrantes ilegales, y vincularlos con cualquier antecedente penal anterior.

Así que cuando alguien hace uso de de aplicaciones similares como FaceApp queda el rostro recopilado junto con millones de caras mas, asi lo explica Adriana García, directora general de Symantec en México de cómo gigantes como Facebook y Google, aplicaciones, hasta cámaras de reconocimiento son las que hacen que esto sea posible que poco a poco esta realidad del reconocimiento facial se vuelva una realidad.

No es nada que no sepamos. Ellos (Estados Unidos) pueden tomar imágenes de cámaras y de repositorios, por el bien del país y crear sus bases de datos para reconocimiento facial. Hoy en día, nuestro rostro es nuestra identidad, y lamentablemente muchas de estas apps que recopilan nuestras caras no son ilegales, pues la gente, al no leer los contratos, ofrece sus datos gratuitamente para mil usos. Es un tema de no ser éticos, más que ilegales”, explica García.

Sin embargo, el uso de esta tecnología en Estados Unidos aún no es confiable y solo funciona al 85 por ciento.

Violeta Martinez

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