Ciudad de México, 05 Junio.- El cuerpo humano trabaja todo el día y nuestras funciones biológicas siguen ciclos de 24 horas o ritmos cardíacos que son mejor conocidos como cambios fisiológicos y mentales, impulsados por nuestro reloj biológico interno.
Expertos de la Facultad de Salud y Ciencias Médicas de la Universidad de Surrey, explicaron que podemos restablecer uno de estos relojes con los horarios de comida.
El área del cerebro conocida como el núcleo supraquiasmático (NSQ) dentro del hipotálamo, tiene aproximadamente 20000 neuronas o células nerviosas y es el área cerebral en la que se encuentra controla la temperatura corporal, el hambre y la sed.
La investigación ha examinado el efecto de un retraso de cinco horas en los tiempos de comida en el reloj maestro del cuerpo, por lo cual se reunieron a 10 jóvenes para realizar un experimento que duró 13 días.
Se les sirvió a los participantes tres comidas al día, separadas por intervalos de cinco horas, que se realizaban muy temprano o más tarde después de despertar, cabe destacar que todas las comidas contenían el mismo número de calorías y contenido nutricional.
¿Qué ocurrió?
Las comidas cronometradas desempeñan un papel en la sincronización de los ritmos circadianos periféricos en los seres humanos y pueden tener especial relevancia para los pacientes con trastornos del ritmo circadiano, trabajadores por turnos y viajeros trasnmeridianos
Comer en intervalos de tiempo específicos ayuda a restablecer los relojes internos.
Información vía Frontera // imagen vía web
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