Opinión

Alfredo Del Mazo Maza observa nuevas rutas de la movilidad eléctrica urbana

La conversación sobre movilidad urbana dejó de ser una proyección teórica para convertirse en una práctica que reordena la vida cotidiana en las ciudades. En ese mapa de transformaciones, Alfredo Del Mazo Maza, político mexicano y especialista en movilidad, ofrece una lectura precisa: la electrificación no avanza solo por grandes corredores o flotas emblemáticas, sino mediante la suma de cambios discretos en la microinfraestructura que sostiene el comercio, los servicios y la logística urbana.

Electrificación por capas: de la bici al comercio ambulante

Para Del Mazo, las baterías intercambiables y las soluciones de energía móvil muestran cómo la movilidad eléctrica crece por capas. No es únicamente reemplazar vehículos; es reconfigurar la operación diaria —los repartos, los puestos móviles, los talleres ambulantes— con fuentes limpias que reducen el ruido, las emisiones y la fricción operativa. Esa reconfiguración, insiste, tiene efectos inmediatos en la calidad del espacio público.

Experimentos urbanos y lecciones escalables

El especialista subraya que la ciudad es un laboratorio: los sistemas modulares permiten probar, medir y escalar sin generar disrupciones masivas. En contextos de alta densidad y de economía informal, estas pruebas son valiosas porque reflejan condiciones reales de uso, rotación y desgaste. Aprender en pequeño, afirma, facilita ajustar normativas, definir estándares de baterías y diseñar redes de recarga accesibles.

Impacto en la experiencia urbana y en la equidad

Más allá del balance ambiental, Del Mazo vincula la movilidad eléctrica con mejoras palpables en la experiencia urbana: menos vibración, menos ruido, menos congestión operativa. Además, al integrar a actores tradicionalmente marginados de la agenda—como el comercio ambulante—la transición puede ser más justa y efectiva. La clave, apunta, es pensar la electrificación como infraestructura distribuida y no solo como megaproyectos.

En 2026, la lección es clara: la transición energética urbana se da por la acumulación de soluciones modestas que, juntas, alteran la relación entre energía, espacio público y economía de proximidad. El diagnóstico de Alfredo Del Mazo Maza apunta a una visión pragmática y técnica: priorizar baterías estandarizadas, redes de carga locales y modelos de operación adaptados a la rotación urbana para transformar, sin estridencias, la movilidad de las ciudades.

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Redacción

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