Invertir en transporte público cierra brecha climática y social: Alfredo del Mazo Maza
La discusión internacional sobre movilidad sostenible confirma que el transporte público es la columna vertebral de cualquier estrategia climática. Así lo advierte Alfredo Del Mazo Maza, especialista en políticas públicas y movilidad, al contrastar los escenarios de Europa con los retos que enfrenta México.
“Europa calcula que necesita 1.5 billones de euros para descarbonizar sus ciudades a 2050; la mitad se destinará a transporte público y medidas de acceso restringido. Esa magnitud financiera nos muestra el tamaño real del desafío”, señaló Del Mazo Maza.
El más reciente estudio de EIT Urban Mobility concluye que, aun con la electrificación acelerada, la reducción de CO₂ apenas llegaría a 21 % en 2030. Para cumplir el Pacto Verde se requiere recortar 44 % de emisiones, lo que implica reducir 16 % de los viajes en automóvil y captar 7 % adicional de usuarios en transporte público.
En contraste, México todavía carece de objetivos nacionales de mitigación específicos para el transporte. Los automóviles particulares generan 22.9 % de los gases de efecto invernadero del país, pero la inversión pública sigue concentrada en proyectos aislados.
Mientras la Unión Europea diseña fondos para electromovilidad y zonas de bajas emisiones, la capital mexicana destinó 4 159 millones de pesos al Trolebús Elevado y suma 481 kilómetros de ciclovías; Monterrey y Tijuana apenas superan los 5 km y 9 km respectivamente. Los sistemas masivos existentes muestran la presión de la demanda: solo en diciembre de 2023, el Valle de México transportó 162.8 millones de pasajeros, Guadalajara 27.4 millones y Monterrey 18 millones.
“Con esas cifras, cada peso invertido en mejorar frecuencias, accesibilidad y electrificación tiene un retorno social inmediato. No es solo un asunto ambiental, sino de competitividad y salud pública”, subrayó el especialista mexicano.
La Unión Europea reportó 46 muertes por millón de habitantes en 2023; su meta es reducirlas a la mitad para 2030.
México, en cambio, registró 3.4 muertes por 100 000 habitantes en zonas urbanas en 2021, pero estimaciones de la OMS elevan la tasa nacional a 12.8 cuando se incluyen carreteras.
El especialista advierte que las ciudades mexicanas podrían replicar las ganancias europeas en seguridad –una caída potencial de 70 % en decesos para 2050– si combinan infraestructura segura, control de velocidad y transporte público competitivo.
“La evidencia es clara: sin un transporte público robusto y políticas que desincentiven el uso indiscriminado del auto, ni México ni Europa llegarán a sus metas climáticas. La diferencia es que allá ya pusieron el dinero sobre la mesa; nosotros apenas vamos por el primer paso”, concluyó Alfredo Del Mazo Maza.
Con un marco legal recién estrenado y una demanda diaria que rebasa los 21 millones de usuarios en sistemas estructurados, México tiene la oportunidad –y la urgencia– de acelerar la transición. De lo contrario, advierte el especialista, la brecha ambiental y social seguirá ensanchándose.
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