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La razón por la que la planta nuclear de Chernobil explotó

Foto: Pixabay

Con el reciente estreno de la serie de HBO, Chernobyl, el tema de lo que pasó la madrugada del 26 de abril ha resurgido.

Aunque mucho se ha hablado sobre el tema, en realidad no todo el mundo se explica qué fue exactamente lo que pasó o cómo fue que uno de los reactores más importantes de la Unión Soviética pudo explotar.

Fue gracias al trabajo de investigación, la recopilación de varios datos y a físicos como Valery Legasov que se pudo conocer exactamente qué pasó aquella madrugada.

Cómo empezó todo

Irónicamente, el personal de la planta buscaba probar la seguridad del reactor en condiciones de corte al suministro de energía. Esto debido a que en caso de haberlo, pasaría un minuto hasta que los generadores de diesel alcanzaran su nivel óptimo. En ese lapso, era necesario saber si la turbina del reactor podría funcionar con la inercia. Esto era importante porque era necesario seguir haciendo circular el agua de refrigeración.

Dentro de este plan, se instruyó a los operadores del reactor del turno diurno para llevarlo a cabo. El experimento debía acabar antes de que este turno terminara. Sin embargo, una serie de retrasos impidió que se hiciera a tiempo. Aun sin el personal óptimo, el experimento se llevó a cabo alrededor de la 1:23 de la madrugada del 26 de abril.

En términos simples, un reactor opera a 3200 MW en condiciones normales. Se pretendía que durante el experimento, se mantuviera en 700 MW. Sin embargo, los operadores registraron una caída hasta 30 MW debido a la disminución del ritmo de la fisión nuclear, que es lo que hace posible su funcionamiento.

Pero, ¿y cómo hace energía una planta nuclear?

Pensemos en un reactor RBMK como una máquina de vapor gigante. Solo que en lugar de otra fuente, utiliza uranio como ‘combustible’. Mediante la fisión nuclear, se divide el uranio y se liberan neutrones afectando otros átomos y haciendo una reacción en cadena.

Esto produce enormes cantidades de calor que convierten el agua en vapor. De esta forma se mueven las turbinas que producen la energía. Esto en términos muy simples.

Para mantener todo bajo control, el núcleo cuenta con varias medidas que garantizan tanto la refrigeración, como el control de neutrones, entre ellas, las barras de control o estabilización.

Dichas barras contienen, entre otras cosas grafito, para controlar la reacción de los átomos.

¿Qué salió mal?

Un conjunto de errores humanos y del diseño del reactor que era muy riesgoso a bajas potencias y que dejaba demasiado en manos de los operadores, fue lo que causó el sobrecalentamiento.

Luego de la peligrosa caída en la potencia del reactor, los ingenieros decidieron quitar más de las barras de las que marcaba el protocolo. Aunque contaba con 211 barras y el mínimo era 30, operaban solo con 8; habían sido retiradas manualmente para aumentar la potencia.

Se formaron huecos de vapor y el agua de refrigeración se evaporó. Comenzó una subida súbita de la potencia conforme se generaba más vapor. Los operadores presionaron el botón de emergencia AZ-5, que arrojaba las barras de control hacia el núcleo, sin embargo el grafito localizado en la punta de estas barras, al entrar en contacto con el núcleo, provocó un sobrecalentamiento y un pico masivo de energía.

Al poco tiempo se registró una potencia de más de 30,000 MW, diez veces más de lo normal. Se dio una primera explosión; a los tres segundos se dio otra, se incendiaron los reflectores de grafito, el techo de 2000 toneladas del reactor no soportó la presión; salió disparado liberando material radioactivo y el grafito al rojo vivo.

La cantidad de radioactividad fue tanta, que se registraron niveles peligrosos en Suecia y Alemania. Una cantidad peligrosa de radioactividad es de 2 o 3 roentgens por hora, en la planta se registraron más de 15,000 roentgens por hora; la nube de radioactividad fue equivalente a 400 bombas de Hiroshima, la cual no se irá en, al menos, 30,000 años.

El resto de la historia fue todo lo que conocimos: afectaciones incuantificables en secuelas por radiación, evacuaciones en radios de hasta 100 kilómetros, y lo más polémico, el tratamiento político de la Unión Soviética al asunto.

Irving Gasca

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