En Estados Unidos este jueves se ha realizado la segunda ejecución federal con inyección letal a un hombre, pero se alegaba a favor de su vida por que estaba demente y que esas no eran las condiciones ni las maneras para que se le diera la pena máxima.
Sin embargo, se ejecutó al hombre que correspondía el nombre de Wesley Ira Purkey en el Complejo Penitenciario Federal en Terre Haute, Indiana.
Donde se le imputaron los cargos de secuestro y asesinato contra Jennifer Long, la cual era una chica de 16 años, a quien reconocieron difícilmente por los restos encontrados en el fondo de un poco desmembrados y quemados.
Pero no era el único cargo que se le sumaba a su portafolio, también se le puso la condena por con un martillo a Mary Ruth Bales, una mujer de 80 años que tenía polio.
En el momento de la ejecución se tuvo que sujetar fuertemente a a Purkey, de 68 años, quien dijo sus últimas palabras dirigidas a la familia de Jennifer y de su hija “lamento profundamente el dolor y el sufrimiento que causé a la familia de Jennifer. Lo lamento profundamente”. También dijo que lamentaba el sufrimiento que sus acciones habían provocado a su hija.
La manera en cómo la Corte Suprema de Estados Unidos aprobó la ejecución fue por los cinco votos contra cuatro, además de que la juez Sonia Sotomayor escribió que “proceder ahora con la ejecución de Purkey, pese a las graves dudas y hallazgos probados sobre su competencia mental, arroja una sombra constitucional sobre la más irrevocable de las penas”.
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