“Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento”, George Orwell
La preocupación de Orwell por el lenguaje se veía desde su texto “1984” donde Winston Smith, un personaje ficticio y protagonista de la novela, Smith trabaja en la sección de Registros en el Ministerio de la Verdad donde actualiza las órdenes de el Gran Hermano, ayuda a corregir el flujo de la historia para probar que el Gran Hermano nunca está equivocado.
En el capítulo cinco del libro, Winston almuerza con Syme, un miembro del partido que trabaja en un diccionario revisado de Newspeak, el propósito es reducir el rango de pensamiento para hacer evitar que persista algún crimen de este tipo. El objetivo era evitar que existieran palabras capaces de comunicar pensamientos independientes y rebeldes, porque si eres capaz de adormecer el lenguaje, puedes adormecer la mente.
El pensamiento corrompe el lenguaje, por lo que el lenguaje también debe poder corromper el pensamiento. De acuerdo con el libro y el artículo de Harry J. Stead, es imposible concebir una rebelión si no hay palabras significativas para ilustrar la causa.
George Orwell publicó “Politics and the English Language” un ensayo de Orwell sobre el estado declinante del lenguaje en el habla inglesa, temores que transfirió en su libro “1984”.
Las reglas que pronuncia Orwell son:
Observe las palabras ‘nunca’ y ‘siempre’, sugiriendo que estas reglas son absolutas y nunca deben romperse. Pero, el propio Orwell no las obedeció. Su ensayo estaba plagado de voces pasivas y muchas palabras innecesarias. Las reglas enumeradas son un estándar imposible, pero Orwell lo sabía por sí mismo.
El objetivo de su ensayo era invitar al escritor que reflexionara cómo y por qué usa esas palabras, el escritor debe preguntarse si las palabras que está usando son valiosas. Para Orwell, un escritor se debe hacer cuatro preguntas antes de escribir:
1. ¿Qué estoy tratando de decir?
2. ¿Qué palabras lo expresarán?
3. ¿Qué imagen o idioma lo hará más claro?
4. ¿Es esta imagen lo suficientemente fresca como para tener un efecto?
Y probablemente se preguntará dos más:
1. ¿Podría ponerlo de forma más corta?
2. ¿He dicho algo horrible?
Cada palabra que escribió Orwell a finales de los años 30 y 40 fue utilizada como un arma contra el totalitarismo de la época, el propósito de su vida era defender el lenguaje frente a quien querían hacer que las mentiras sonaran como verdaderas y el asesinato como respetable.
El objetivo de Orwell era que los escritores fueran claros y asumieran que el lenguaje era un regalo que permite al hombre expresar su historia y verdad.
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