El 9 de octubre de 1940, en el Liverpool Maternity Hospital, Julia Stanley escuchó por primera vez la voz que clamó por la paz y que sería una de las mentes (y cuerdas vocales) más destacadas de The Beatles.
Hace exactamente 86 años, abrió los ojos un niño que, con el paso del tiempo, se consolidaría como una de las figuras artísticas más importantes de la historia.
Los primeros años de Lennon, mucho antes de convertirse en una de las figuras centrales de The Beatles, estuvieron marcados por vínculos familiares complejos, según Britannica.
Los primeros años de Lennon, mucho antes de convertirse en una de las figuras centrales de The Beatles, estuvieron marcados por vínculos familiares complejos, según Britannica.
Alfred solía estar fuera de casa con frecuencia, pero enviaba cheques de pago al lugar donde John vivía con su madre. Sin embargo, los cheques cesaron cuando se ausentó sin permiso en febrero de 1944. Al regresar a casa seis meses después, se ofreció a cuidar de la familia, pero Julia, en ese momento embarazada del hijo de otro hombre, lo rechazó.
Poeta
Con tan solo 5 años, el joven Lennon se mudó hasta la casa de su tía materna, Mary “Mimi” Smith, en Mendips. Su paisaje cambió de ser una casa adosada de ladrillo rojo en el barrio de Wavertree, en Liverpool, a un pequeño hogar de Woolton, un suburbio de la misma ciudad. Ella le brindó una crianza más ordenada y estable. Pero también estricta.
A la distancia, Julia se mantuvo presente en la vida de John durante su infancia gracias a haberle heredado lo que terminaría siendo el motor de su vida: la música. Ya en su adolescencia, ella le enseñó algunos acordes de banjo, uno de los primeros instrumentos con los que sus manos tuvieron contacto. Las armonías populares eran un lenguaje íntimo y compartido que encendería la llama del gran poeta de la paz.
Fuente: Infobae







