«La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas». En la última jornada de su visita de cuatro días a Francia, el Papa León XIV —en el discurso político más importante de su viaje— reivindicó la importancia de Europa e instó al continente a comprometerse más con la paz y a mostrarse abierto a los migrantes.
En la ciudad de Metz, en el este de Francia, el Papa instó a los europeos a mantener un «diálogo paciente» para superar la guerra de Rusia contra Ucrania. Señaló que es necesario tener «valentía en las negociaciones» y estar dispuestos a «abandonar ciertas posturas en aras del bien superior de la paz».
Sus palabras resonaron en un lugar que refleja como pocos la conflictiva historia europea. Metz se encuentra en una región que cambió varias veces de pertenencia estatal durante el siglo pasado. Tras la guerra franco-prusiana de 1870-1871, la ciudad pasó al Imperio alemán y, después de la Primera Guerra Mundial, regresó a Francia. Durante la Segunda Guerra Mundial volvió a ser ocupada por la Alemania nazi, hasta convertirse de nuevo en francesa en 1944. Muchos de sus campos agrícolas fueron antiguos escenarios de batalla.
El Papa en antiguos campos de batalla
León XIV quiso ir personalmente a Metz por su mensaje de paz. Así lo explicó antes del discurso el presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, el cardenal Jean-Marc Aveline. París y Lourdes ya estaban fijadas como destinos papales. Aveline propuso después otros lugares del país, entre ellos, Metz. En su siguiente encuentro, León se decidió inmediatamente por esta ciudad, «por Europa».
fuente: DW







