Sin la activista, política, académica y filósofa estadunidense Angela Davis, resultarían incomprensibles muchas de las batallas por los derechos civiles, el feminismo y la igualdad. Su visita a la UNAM, a la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario (CCU) fue un hito que conectó con la necesidad de cuestionar un presente social y político hostil.
En el vibrante ambiente que suscitó su visita y que convocó a más de dos mil personas, en los diversos foros dispuestos, el público universitario respondía con gritos y aplausos a sus intervenciones, mostrando una energía desbordada. Incluso algunos estudiantes manifestaron sus consignas o tomaron el escenario, ante una Angela Davis ecuánime que se dispuso a reflexionar sobre el sistema penitenciario y el feminismo abolicionista. Y no dudó en participar de la algarabía y, hacia el final, enarbolar una bandera de Palestina que llegó a sus manos.
Feminismo
Además de sus luchas alrededor del feminismo negro e interseccional, el marxismo, la clase social, las relaciones entre política, raza y libertad, Davis critica el sistema penitenciario, que, en general, pero particularmente en Estados Unidos, se ha convertido, según lo dicen ella y Gina Dent –otra voz insoslayable del pensamiento feminista–, en el sistema contemporáneo de la esclavitud y en un vínculo perverso entre la violencia estatal y la violencia de género.
De ahí la lucha sin cuartel de ambas por abolir la estructura carcelaria actual. Esto se refleja en el libro que Davis y Dent presentaron en la Sala Miguel Covarrubias, en el marco de la Filuni, Abolicionismo, feminismo, ¡ahora!, coescrito con otras dos autoras: Erica Meiners y Beth Richie, y coeditado por Libros UNAM, el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) y U-Tópicas, alrededor del cual giró el diálogo magistral del mismo nombre, y en el que Davis y su coautora Dent fueron acompañadas por Amneris Chaparro Martínez, directora del CIEG, y presentadas por Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM.







