“Púas” Olivares remata sus glorias

En un puesto de la Lagunilla, el otrora mejor peso gallo del mundo, posa en fotos junto a sus seguidores por 100 pesos y pone a la venta su cinturón del CMB.

Ciudad de México, 16 Ene.- A sus 70 años, Rubén ‘Púas’ Olivares dice que “las peleas duras y sangrientas no son en el ring, sino abajo de él, con las personas que te arrojan cuesta abajo, por ahí dice una canción que resume mi vida”. Y es que el ex campeón mundial de peso gallo atraviesa tiempos difíciles.

El gran campeón de la década de los 70, el legendario ‘Púas’, quien libró 105 peleas sobre el encordado, ahora vende todos sus recuerdos boxísticos en el tianguis de artesanías en la Lagunilla.

“Actualmente tengo una deuda en el banco y pues, hay que pagar”, explicó Olivares sobre la venta de sus artículos. El boxeo se fue y regresé a mis orígenes. Sigo en las artesanías, aquí tengo unos Apóstoles con guantes que nadie más los ha hecho en el mundo, esto se vende en dólares”, aseguró el ídolo del pugilismo.

Un diario deportivo realizó un recorrido por las calles del emblemático barrio capitalino, donde Olivares tiene un puesto establecido, otorgado por su ‘gente’, y en el que vende fotografías con sus seguidores por 100 pesos, así como otros recuerdos de sus años de gloria en el boxeo, pues de acuerdo con el ex monarca mundial, todo en esta vida es un negocio.

“Aquí está mi campeonato (Pluma del Consejo Mundial de Boxeo), lo vendo por un millón de dólares, o depende, acepto ofertas y hacemos un trato. También vendo un terreno en Tepeji del Río, Hidalgo. Éstas son propiedades mías y las vendo para salir adelante”, comentó el pugilista surgido boxísticamente de Tepito.

“También vendo la exclusiva de mi nombre y hasta de mi muerte. Quiero hacer la película de mi vida, pero eso sí, bien hecha, para que todos conozcan cómo llegue a ser un Salón de la Fama del boxeo internacional”, añadió.

A lo largo de la tarde, sus fieles admiradores, sin distinción de edad, no dudaron en darle la mano, porque gracias a sus memorias muchos aprendieron a amar al deporte de los puños.

“La gente me quiere y su cariño me mantiene vivo. Han pasado muchas cosas y siempre me han ayudado todos. No extraño la vida que llevé. La vida en el ring fue hermosa”, concluyó el otrora “Mejor Peso Gallo del Mundo”.

 

Con información e imagen de Récord

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