Proyectos independientes construirán el futuro

El proceso electoral de 2018 es el escenario en el que se enfrentarán los que apuestan al México del pasado y los que miran hacia el futuro

 

Armando Ríos Piter

El proceso electoral de 2018 es el escenario en el que se enfrentarán los que apuestan al México del pasado y los que miran hacia el futuro. Hay 24 millones mexicanos convencidos de que existe una forma distinta de entender a un país en el que el sistema político, tal como existe ahora, es incapaz de dar las respuestas claras y contundentes que necesitamos y así no hay país que avance.

A los partidos políticos mexicanos se los devoró el dinero, por eso el futuro se va construir con proyectos independientes que logren hacer campañas con dinero mínimo, inspirando y no comprando a la gente. Es la única forma de romper el círculo vicioso que hoy vivimos.

Es posible derrotar al sistema de partidos y demostrar que se puede hacer campaña con recursos mínimos, mientras que en estados como Veracruz, Coahuila, Nayarit y el Estado de México, se gastan 4 mil 200 millones de recursos públicos.

Hay que ganarle a las carretadas de dinero que usan en las campañas los partidos, porque las grandes ataduras ocurren en el proceso electoral.

Ya para ello, hoy la tecnología nos permite una nueva forma de interacción, en donde la democracia y la participación ciudadana tienen capacidad de incidencia directa radicalmente distintas.

Las redes ofrecen la posibilidad de mapear el país, se pueden hacer sondeos diarios de cómo estás ejecutando la política pública, así como tener la capacidad de compenetración que permita corregir, afinando, diagnosticando y procesando una gobernabilidad.

En el escenario actual los malos gobernantes salen de todos los partidos políticos, y por eso las noticias de corrupción no paran. En esta ocasión tocó a Javier Duarte y Tomás Yarrington, dos ex gobernadores acusados de robar y aliarse con el crimen organizado.

Para evitar que este tipo de personajes continúen haciendo de las suyas, hay que seguir la ruta del dinero, o como dicen los gringos: “follow the money”.

Esa es la única forma de conocer y desmantelar a toda la red de corrupción que hay detrás de casos como éstos, y que tiene convertidos a los estados de la República en las piezas rotas de nuestra democracia fallida.

¿Cómo es posible que Duarte haya podido crear y operar todas sus “empresas fachada”, o que Yarrington tuviera ocho guardaespaldas pagados con dinero público mientras andaba prófugo?

Hay muchas otras preguntas que quedan en el aire: ¿Dónde quedó el dinero robado? ¿quién lo ha manejado? ¿cuánto fue a parar a campañas políticas? ¿cuántos escándalos como éstos se están cocinando?

¿Acaso estas aprehensiones derivarán en un verdadero desmantelamiento de las redes de corrupción a su alrededor? ¿O simplemente serán casos de personajes caídos de la gracia del sistema, y que el gobierno intentará “vender” en su beneficio durante el período electoral?

En otras ocasiones he comentado sobre las cinco C’s del ciclo que da origen a la corrupción en México: Campañas políticas, Compra de Votos, Clientelas, Compadres y Contratos. Tras la detención de Javier Duarte y Yarrington, habría que añadir una letra C adicional: la de Crimen Organizado.

Estos son algunos casos relacionados con gobernantes estatales que están o han estado sujetos a proceso, en alguna instancia nacional o internacional: Humberto Moreira, Coahuila. Delitos de malversación y blanqueo de caudales públicos Cesar Duarte, Chihuahua. Daños al erario público por 6,000 millones de pesos.

Roberto Sandoval Castañeda, Nayarit. El fiscal en su gobierno, detenido por presuntos vínculos con el Cartel Jalisco Nueva Generación. Rodrigo Medina, Nuevo León. Delitos de peculado y daño patrimonial. José Jesus Reyna, Michoacán. Vínculo con los Caballeros Templarios Roberto Borge, Quintana Roo. Venta ilegal de bienes públicos. Andrés Granier, Tabasco. Desvío de 1,200 millones de pesos.

Nadie puede afirmar que esta lista sea exhaustiva o definitiva. El fenómeno está presente en representantes de todas las fuerzas políticas a lo largo de la historia reciente. Por lo tanto, el problema es mucho más profundo y debe analizarse con mucho mayor detenimiento si es que verdaderamente busca corregirse.

Más que nota de coyuntura, los sucesos de esta semana deben servir para analizar las distorsiones que persisten en los gobiernos estatales, desde el endeudamiento extremo, la malversación de los recursos públicos, hasta la convivencia con la actividad criminal. Estas actividades van mas allá del comportamiento particular de un mandatario; se han convertido en un “modus operandi” que permea nuestro sistema político a nivel de entidades federativas.

Por eso el futuro se va a construir con proyectos independientes que logren hacer campañas con dinero mínimo, inspirando y no comprando a la gente.

@RíosPiterJaguar

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