Perra de Semar rescata a 52 personas tras un año de entrenamiento

Ha participando en la búsqueda de personas a nivel nacional e internacional en actividades de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar)

Ciudad de México, 31 Julio.- Frida la perrita Labrador que recibió poco más de un año de entrenamiento a rescatado a 52 personas hasta ahora y ha participando en la búsqueda de personas a nivel nacional e internacional en actividades de la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar).

Participó en el incendio que se registró en la torre de Petróleos Mexicanos (Pemex) y tuvo actividad en los deslaves ocurridos en Guatemala, así como en el terremoto de Ecuador, aunque podría estar próxima al retiro en dos o tres años.

Frida tiene seis años, forma parte del equipo de binomios caninos que adiestra la Sección Canina del Cuartel General del Alto Mando de la Semar.

Para su labor, la perrita utiliza un equipo especial, consiste en un visor que protege sus ojos en caso de humo, polvo o alguna sustancia; unas botas para evitar que se dañe los cojinetes de sus pies, y un arnés para poder ascender o descender, si es el caso.

El capitán Israel Monterde Cervantes, quien es el encargado de la Sección Canina de la Ciudad de México, comentó para Notimex que tienen 20 binomios en la Ciudad de México y a nivel nacional hay más de 300 distribuidos en todas las secciones caninas.

En una demostración de las habilidades de los perros que son principalmente Pastor Belga Malinoi y Labrador, y tienen una estricta vigilancia zootécnica, comentó que Frida es quizá la más famosa por su palmarés en el rescate de personas, pero esa especialidad de búsqueda la tienen también Evil y Ecko.

El capitán Monterde aclaró que la idea de que en el entrenamiento drogan a los perros detectores de narcóticos “es un mito que existe o que existió muchos años.

La técnica que utilizan para los caninos es el entrenamiento que lleva entre 12 y 14 meses, de dos a cuatro horas diarias, dependiendo de la disposición y temperamento que tenga el perro, para evitar fatigarlo, así como de la diferente función zootécnica en la que se vaya a especializar.

La vida útil en la actividad es de entre seis y siete años, aunque si tiene buenos rendimientos y eficiencia en el trabajo, como Frida, se puede prolongar uno más, para después ser donados al propio personal de la Marina “para que tenga un final tranquilo en una de las casas del personal de aquí”, comentó.

El entrenamiento consiste en que tengan apego a un atractor, es decir, un juguete, que regularmente es una pelota, e incluso, dependiendo de la fortaleza de su mordida, puede ser de tenis.

Una vez que tienen fijo su atractor, se les empiezan a meter aromas, ya sea de narcóticos o explosivos, para poder sacar la “potencialización que desarrolla su olfato, de acuerdo con la función zootécnica que vaya a desempeñar el ejemplar”.

“El aroma no les hace nada: no los droga, ni explotan los perros, ni mucho menos. Se trabaja con pseudos, que son aromas lo más parecidos a los reales. Es con los que trabajamos, entonces no les hace ningún efecto a los perros”.

El entrenamiento consiste en que cuando encuentra a una persona, ladra para avisar a su manejador y facilitar el rescate y al detectar a una persona que lleva algún narcótico o explosivo, únicamente se sientan a lado de la persona portadora para avisar al manejador, quien como premio les da la pelota.

Imágenes de Notimex 

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