Los mitos de la guerra de la televisión

Hay una guerra muy intensa en el sector de los contenidos audiovisuales, la industria se define por una combinación de contenidos, licenciados y originales

Columna publicada originalmente por Dinero en Imagen

Ciudad de México, 15 Agosto.- Hay una guerra muy intensa en el sector de los contenidos audiovisuales, la industria se define por una combinación de contenidos, licenciados y originales, así como infraestructura para distribuirlos.

La infraestructura sigue siendo una barrera de entrada, pero ya no es infranqueable y aunque muchos la ven como un commodity la experiencia nos muestra que no basta con invertir, hay que resolver bien técnicamente para no tener fallas como la de HBO con su servicio bajo demanda que falló en el estreno de su franquicia de mayor éxito Game of Thrones.

Además de tener resuelto el aspecto técnico hay que hacer marca, de lo contrario los usuarios no llegan en cantidades suficientes como ocurre con varios servicios bajo demanda tradicionales.

Los retos explican por qué la televisión abierta sigue y seguirá teniendo vigencia, la tecnología está probada técnicamente y tiene una gran penetración, lo que hace más sencilla la construcción de marca. Este aspecto lo muestra la encuesta más reciente del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).

De acuerdo con el documento que se publicó a mediados del mes pasado, mediante un cuestionario realizado entre el 14 de octubre y el 24 de noviembre del año pasado, 96% de los hogares mexicanos cuenta con un aparato de televisión y los canales de televisión abierta son consumidos por 74% de la población.

Los patrones de consumo sin duda están cambiando, pero más que darse en un juego de suma cero, en donde la ganancia de una plataforma es la pérdida de la otra, más bien, se van superponiendo y conviviendo las nuevas plataformas.

Las personas ven la tele, pero también YouTube en su teléfono celular y videos en Facebook y utilizan servicios como Netflix o Roku y no necesariamente todos estos consumos son excluyentes.

Es un hecho que los modelos de negocios en el contenido audiovisual están cambiando debido a que hoy el gasto publicitario tiene más opciones. Sin embargo, el modelo de la televisión abierta mexicana está sujeto a la disrupción en sus propios términos como lo prueba la apuesta que Olegario Vázquez Aldir, director general de Grupo Empresarial Ángeles, ha hecho con Imagen Televisión.

Este canal que no ha cumplido un año al aire ya ha superado las expectativas y los objetivos que el mismo Vázquez Aldir se propuso cumplir en 12 meses, cada vez más televisores en el país sintonizan Imagen Televisión gracias a su barra informativa, en la que tengo el privilegio de participar, y también gracias a las series originales como Paquita la del Barrio, teleseries extranjeras de gran calidad y grandes producciones como El Sultán y Moisés y los diez mandamientos.

Por si fuera poco, el impacto de la pantalla chica se ha trasladado también a las redes sociales, en donde tan sólo en el mes de julio Imagen Televisión alcanzó 23 millones de reproducciones de videos en su página de Facebook.

El modelo planteado implica aprovechar las nuevas plataformas generando contenidos transmedia. En la bruma de guerra parecería que la televisión va a morir, sin embargo, simplemente se está transformando. Como toda guerra, la historia la contarán los ganadores, y mientras eso ocurre, hay muchas narrativas y mitos.

Uno de los grandes mitos que se cuentan es la muerte de la televisión, así como se contó la muerte de las novelas con el advenimiento del cine y el de la radio con el surgimiento de la televisión.

En las guerras siempre se genera niebla y confusión que llevan a buscar explicaciones y narrativas simplificadoras o recurrir a las experiencias empíricas, por ejemplo, si uno pregunta a alguien que viva en una ciudad de más de un millón de habitantes y que tenga ingresos medios o medios altos dirá que la televisión está muriendo debido a que ya casi no la ve, alguien más viendo lo que ocurre en la industria en Estados Unidos puede decir lo mismo mencionando que los mexicanos también están cortando el cable. No obstante, dichas afirmaciones no coinciden con los datos, sólo con los mitos que se forman en la cabeza de muchos.

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