La decisión que cambió la vida de estas gemelas

Nunca le gustaron los vestidos ni las muñecas. Detestaba el rosado y se aburría con las chicas.

Chile, 22 Junio.- Nacieron con dos minutos de diferencia el dos de diciembre de 2004 en Longaví, Maule una región del centro de chile, sin embargo Ignacia y Catalina que ahora es Alexis sufrieron un cambio muy radical en sus vidas.

Crecieron juntas con sus padres en un campo, lamentablemente sufrieron maltrato y posteriormente se mudaron en 2013 a Santiago con su tía Mireya quien se encargó de darles una mejor vida y con quien recobraron la confianza en si mismas.

Afortunadamente con el trato y el cariño que Mireya les brindaba, Catalina pudo externar la incomodidad que cargaba dentro, pues comenta que todo el tiempo se sentía prisionera en el cuerpo de niña que sentía ajeno.

Nunca le gustaron los vestidos ni las muñecas. Detestaba el rosado y se aburría con las chicas.

Siempre me sentí un chico. Sabía que algo no estaba en su sitio. Hoy no me acuerdo de la niña que fui. Ni de cómo era, ni del nombre, ni del pelo largo.

Al compartir sus sentimientos con su tía, la llevó a varios médicos y a una ginecóloga infantil quien mencionó que Catalina, ahora Alexis era transgénero.

Después de ese momento y tras asistir a terapias psicológicas, Mireya le quitó la ropa femenina y fue en 2016 que lo hablaron con Ignacia, su hermana gemela, quién comentó que sabía que existían algunas diferencias entre ella y Catalina.

Sentí felicidad por él, pero un poco de pena por mí porque nunca más iba a tener una hermana gemela. Ignacia.

Poco tiempo después fue cuando vino el cambio radical de Catalina quien cambió su nombre a Alexis, asistieron a una peluquería en dónde su apariencia  cambiaría completamente y comenzaría la vida feliz y libre que tanto esperaba.

En las fotos de antes yo sonreía apenas, sin mostrar los dientes. En la peluquería fue distinto; pude liberar lo que hacia tiempo guardaba. El espejo me mostraba como un hombre. Como siempre quise ser.

Cuando la psicóloga que lo trataba pedía que se dibujara, Alexis siempre se plasmaba con pantalones y camisa de sus colores favoritos, de lo cual su hermana argumentó que le llamaba la atención porque siempre la dibujaba a ella diferente, pero  nunca le dio tanta importancia.

A Ale le ha ido cambiando la cara. También la forma de hablar, tiene la voz más ronca. Y crece más que yo. Antes, cuando éramos niñas, medíamos lo mismo. Ahora él mide un metro y 59 centímetros y yo somo 55 cm. Ignacia

El cambio fue un proceso difícil para las tres, sin embargo gracias al amor y la paciencia lograron que Alexis pudiera ser quien siempre se sintió y quiso ser.

Ahora paso como niño en el metro, me dicen: ‘dejen pasar al joven’. Eso me gusta. En el supermercado me dicen: ‘muchas gracias joven’. ¡Qué felicidad! Me ven como lo que siempre quise.

Información e imagen vía BBC

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