El Efecto Mezcal #DilesQueVoten

En el pasado, a México se le conoció por su “Efecto Tequila”, en referencia a turbulencias financieras generadas aquí, que contagiaron a otros países.

Ponerse en los zapatos del otro

Armando Ríos Piter

@RiosPiterJaguar

Ciudad de México, 31 Oct.- ¿Qué significa que Hillary Clinton se haya detenido a comer en los “Tacos El Gordo”, antes de realizar un mitin en las Vegas, o que después del tercer debate presidencial, le haya agradecido a un icono como Vicente Fernández, en persona y con un abrazo, el apoyo para su campaña?

A casi una semana de que se celebre en ese país una de las elecciones más competidas y esperadas en la historia, vale la pena reflexionar sobre la influencia que pueden tener en ella los latinos y, en particular, los mexicanos.

La política exterior mexicana se ha caracterizado por defender el principio de “no intervención” en los asuntos internos de otros países. Sin embargo, para el caso de nuestro vecino del norte, resulta, prácticamente, imposible mantenerse al margen en este proceso electoral.

Con Estados Unidos tenemos una vecindad potente, compleja y desafiante. Por un lado, es el país donde más mexicanos habitan después de nuestro territorio, con 12.2 millones de inmigrantes con ciudadanía mexicana y con casi 40 millones de habitantes de origen mexicano.

En términos comerciales, somos el tercer socio más importante para ese país. El 26% del PIB mexicano depende de las exportaciones hacia el otro lado de nuestra frontera norte. Tan sólo en el 2015, el comercio entre ambos países ascendió a 540 mil millones de dólares. Como resultado del TLCAN, se generan 14 millones de empleos americanos. Además, tenemos la frontera más transitada del mundo, con 350 millones de cruces legales anuales.

Pese a esta realidad, el candidato republicano, Donald Trump, arrancó una campaña basada en ofensas a los mexicanos. Nos incluyó en su agenda de una forma racista e intolerante, al señalarnos como “violadores y criminales”. Ha amenazado con la construcción de un muro fronterizo que sería financiado con incautación de las remesas de nuestros paisanos. Estas declaraciones han lastimado a nuestro país, especialmente a cada mexicano que ha apostado por contribuir con su sudor y esfuerzo al desarrollo económico tanto de Estados Unidos como de México a través de las remesas.

La amenaza de la llegada al poder de un personaje así, no sólo desató una reacción de los mexicanos e hispanos en su contra, sino que también despertó la gran capacidad de influencia que puede tener este grupo en aquellos comicios electorales.

Sabemos que dos de cada diez potenciales electores en Norteamérica son hispanos y uno de cada diez es mexicano. Estas cifras son, especialmente, relevantes en esta reñida elección en donde, según las más recientes encuestas, existen entre dos y siete puntos de diferencia entre la candidata demócrata, y el republicano. Geográficamente, la posibilidad latina para definir la elección se concentra en estados aún “inciertos” en cuanto a sus votos en el Consejo Electoral como Nevada (6), Colorado (9), Florida (29) y Arizona (11).

De concretarse esta posibilidad, ¿cuál será su significado?

Al inclinar la balanza de la competencia electoral, el poder de influencia de los mexicanos habrá llegado para quedarse y crecer progresivamente en el tiempo. Más aún, comunidades específicas de estados de la República mexicana serán cada vez más definitorias de los resultados electorales. La articulación de guerrerenses y oaxaqueños podrá orientar el resultado de Nevada; la organización de zacatecanos y jaliscienses el de Arizona; la participación de guanajuatenses y michoacanos el de Colorado. Por cierto, un dato curioso: todos estos son estados “mezcaleros”.

A partir de ahora, los mexicanos organizados podrían tener una capacidad sustantiva para influir en la agenda migratoria, comercial, y muchas otras políticas públicas, de aquél y de este lado de la frontera. Los resultados e incluso las propias campañas electorales, tendrán componente y dinámica binacional creciente.

En el pasado, a México se le conoció por su “Efecto Tequila”, en referencia a turbulencias financieras generadas aquí, que contagiaron a otros países. Lo de hoy es el “Efecto Mezcal”, un efecto poderoso, disruptivo, irreverente y transformador, que poco a poco abrirá nuevas opciones para Estados Unidos, la relación bilateral con México y el mundo entero. Por eso es muy importante: #DilesQueVoten.

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